Lived in bars

Servidora se levanta y cree estar en el momento ideal para afrontar una canción que habla de… ejem, algo supuestamente relacionado con su actual estado. Le doy al Facebook y, efectivamente, tecleo “de resaca”. A Cat Power seguramente le ha pasado eso más de un día o dos, pero en vez de escribir estupideces cibernéticas decide canalizar ese malestar en algo más creativo y provechoso: este “Lived in bars”. Un tema que tiene algo que ver con los ardores estomacales y el dolor de cabeza after-party, pero que va más allá de eso. La canción pertenece al álbum “The Greatest”, un disco que todo indie tiene bien visible en su estantería. Grabado en los estudios Ardent de Memphis, contiene uno de los solos de saxo más elegantes, a la par que dinámicos, de los últimos tiempos: de la monotonía taciturna del inicio a su desarrollo final, más hedonista. De ahí que empiece como un blues y acabe mutando en un clásico R&B.

Y es que no me gustaría caer en el tópico, pese al título de la canción y el historial médico de esta mujer. Está claro que la letra es lo que es, y versa en gran parte sobre lo que se imaginan: la vida nocturna en bares y, probablemente, su ya conocido alcoholismo. Frases como “there’s nothing like living in a bottle and nothing like ending it all for the world” lo evidencian. Pero aquí también alude a todas esas noches en vela que sirvieron, además de para empinar el codo, para hacer amigos y conocer a poetas, artistas y músicos. A todos ellos Chan Marshall les da las gracias en esta canción (“We know your house so very well”). A ellos y a los asiduos a cada barra de bar que ha visitado, donde el tiempo siempre parece estar detenido y las charlas se suceden con frases reiterativas que ella recoge aquí: “kid with homecoming, the champion the horse”. En suma, una canción sobre lo que pasa cuando se toca techo, como le sucedió a ella. Pero también sobre cómo remontar, cuando las circunstancias obligan a cerrar los ojos, respirar hondo y pensar que todo lo malo pasará.

Al fin y al cabo esa fue una buena época para Chan Mar-shall. Las giras se sucedían y a los teclados se le alió otro soul survivor y alma gemela, Gregg Foreman (The Delta 72). Por eso aquí la letra hace referencia también a los hoteles, los trenes, los barcos y el tener que nadar también con tiburones (¿de la industria musical, quizá?). Si recordamos el vídeoclip de este tema, finaliza con Chan entrando en su casa completamente sola, echándose a dormir en el sofa tras su velada entre amigos, donde ha bailado y se acaba de pegar la fiesta padre. Se acerca al sofá, se tumba y se resguarda del frío con una chaqueta. En ese momento, el ‘sha-bop, sha-bop’ de la melodía finaliza. La fiesta ha terminado ya, así que emerge el taciturno saxo. Chan cierra los ojos y abraza una noche más de monotonía y soledad. Ya no hay música y ella, a punto de decir adiós a un día más, esboza una media sonrisa esperanzadora. Diría que con “Lived in bars” no nos está expresando otra cosa que la voluntad de seguir adelante, pese a la nostalgia inevitable por todos los momentos, situaciones y personas que se nos van. La vida consiste en dejar siempre algo por el camino, lo sabemos todos, y también lo sabe Cat Power.

Artículo publicado en Go Mag

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